
A esto se sumó que los automovilistas cordobeses aprovecharon la ausencia en sus puestos de trabajo de los empleados municipales para olvidarse de la norma de tránsito estipuladas en la ordenanza municipal Nº 9981. El resultado de ésta combinación: paro y negligencia, fue el desorden total de las calles cordobesas. Por un lado, y como minoría, estaban los automovilistas concientes, por el otro, la mayoría de los conductores llevaron a cabo infracciones tales como: pasar semáforos en rojo, hablar por celular, utilizar el carril selectivo, no usar el cinturón de seguridad, estacionar gratis y/o en cualquier lugar, etc. Esto se observó en un recorrido realizado durante las mañanas cordobesas.
Hoy, ya solucionado el conflicto entre el intendente de la ciudad Daniel Giacomino y los empleados del municipio cordobés, las calles vuelven a la normalidad gracias a la reincorporación paulatina de los municipales a sus puestos de trabajo.


